El conflicto libio

EL CONFLICTO LIBIO

La hija del coronel Muammar Gaddafi, Aisha Gaddafi, ha demandado a la OTAN por “crímenes de guerra” y el asesinato de cuatro miembros de su familia en un bombardeo en la capital Libia, Trípoli, en el mes de abril. Según los asesores legales de Gaddafi, “la decisión de la OTAN de tomar por objetivo una habitación civil en Trípoli constituye un crimen de guerra”. En el ataque murieron el hijo menor del coronel, de 29 años y tres nietos de corta edad. La información pudiera ser falsa ya que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que conoce bien a Gaddafi, dice que estas personas se encuentran a salvo en otro País.

Aisha Gaddafi se ha convertido en la portavoz internacional de lo que aún queda del Régimen de su padre y sus últimos movimientos giran en torno a intentar anular el bloqueo de la Unión Europea.

Lo cierto es que los aviones de la OTAN, en efecto, bombardean el complejo residencial de Gaddafi en el barrio de Bab el Aziza, en Trípoli, produciéndose daños colaterales como las 29 personas muertas y las decenas de heridos del día siete de junio en el que se llegaron a contabilizar sesenta bombardeos, el castigo más intenso desde que comenzó la campaña de la OTAN.

Barack Obama avisa a Gaddafi de que se recrudecerán los ataques si no abandona el Gobierno de Libia a lo que Muammar Gadaffi responde “a pesar de los bombardeos jamás nos someteremos”, a través de la cadena de televisión estatal que sigue emitiendo a pesar del conflicto.

Mientras tanto, otras grandes potencias como Rusia ya han manifestado estar dispuestas a mediar en el conflicto a través del comisionado del presidente ruso para la cooperación con África, Mijaíl Marguélov.

Ahora mismo hay dos regímenes en Libia con sendas capitales: Trípoli, donde se encuentra el anterior Gobierno dictatorial de Gaddafi y Bengasi, sede del Consejo Nacional de Transición que agrupa a los rebeldes. El Gobierno ruso mantiene relaciones diplomáticas con los dos poderes libios en una política ambigua al desconocer cual se erigirá en vencedor; el motivo de dicha estrategia es el interés tanto de Rusia como del resto de grandes potencias mundiales en el petróleo y gas natural libios. Por un lado los rusos critican la actitud de Gaddafi, llegando a decir “creemos que Gadafi ha perdido su legitimidad desde la primera bala que mató a un inocente”, pero mantienen su embajada en Trípoli estando a favor de la creación de dos Estados libios o al menos es la impresión que causan con afirmaciones como “Rusia considera que su labor es construir un puente entre estas dos orillas”, tal como dijo Mijaíl Marguélov. Es más, Rusia se abstuvo en la votación para determinar si se establecía una zona de exclusión aérea en el marco de la resolución de la ONU que respalda la intervención de la OTAN (también se abstuvieron China, Alemania, India y Brasil), aunque como es bien sabido, lo de las resoluciones de la ONU son tan solo formalismos ya que si la OTAN, que es como decir Estados Unidos, desea intervenir militarmente en alguna zona del Mundo ya encontrará la excusa que considere pero nada ni nadie se lo ha impedido nunca, de todos modos es positivo que la comunidad internacional se muestre de acuerdo en decisiones tan graves como una intervención militar con las vidas de la población civil en juego, lo que ocurre es que ese acuerdo unánime aún no lo hemos visto. La comunidad internacional permanece expectante; Francia, Italia y Qatar ya han reconocido oficialmente al Consejo Nacional Libio mientras que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte se ha limitado a establecer contactos pero sin tomar una decisión firme. Estados Unidos, en cambio, sí les acepta como mediadores de la nueva Libia e incluso han sido invitados a la Casa Blanca. También España se ha mostrado a favor del Consejo Nacional de Transición aunque ha dejado claro que no les ayudará económicamente; sin embargo, la embajada de Libia en España continúa operativa.

Otra gran potencia mundial con amplios intereses económicos en Libia es China que evacuó a 36.000 trabajadores chinos que operaban en los sectores de los hidrocarburos, la construcción, las comunicaciones férreas o las telecomunicaciones.

El Consejo de la Unión Europea estudia nuevas sanciones contra Gaddafi como congelar los activos en Bancos europeos de los puertos libios bajo control de Gaddafi.

El conflicto dura ya cuatro meses y no hay visos de que concluya próximamente a pesar del bloqueo internacional que impide que Gaddafi adquiera armas para enfrentarse a los rebeldes quienes se quejan de que no les sirve de mucho la zona de exclusión aérea si no reciben ayudas económicas con las que poder comprar material militar con el que luchar contra las fuerzas del coronel libio, todavía superiores a las suyas. No debemos olvidar que se calcula que Gaddafi cuenta con una fortuna personal estimada en miles de millones de dólares, siendo dueño de un emporio con cuentas bancarias en paraísos fiscales como Dubai, el sureste asiático y el Golfo Pérsico lo que hace muy complicado acabar con su Régimen militar a no ser la invasión de Libia, lo que aún no se considera una solución viable.

El clan Gaddafi tiene inversiones en multinacionales del petróleo, el gas, las telecomunicaciones, empresas hoteleras (como los más de veinte millones de dólares invertidos en el complejo turístico de la localidad italiana de L´Aquila, motivo éste y otros por los que Berlusconi y Gaddafi han sido muy amigos),  medios de comunicación y redes de distribución. De hecho, las exportaciones petrolíferas libias estuvieron en sus manos siendo quienes controlaban todos los resortes de la riqueza nacional. Además es conocida la ostentación con la que Gaddafi se mostraba en sus viajes al exterior o las viviendas que posee en otros Países como en Inglaterra, con una mansión en Londres que cuenta incluso con sala de cine.

Otra posibilidad que pudiera acabar con el régimen de Gaddafi es que se estimulen las luchas internas por el poder en el clan del coronel que al parecer comienzan a minar la confianza que sus colaboradores tenían puesta en la familia del dictador libio.

Por otro lado, Gaddafi es un hombre muy influyente en África donde gracias a su poder económico ha sostenido varios regímenes dictatoriales como el suyo; un caso conocido es el de Zimbabwe. Pero los propios partidarios de Gaddafi vislumbran ya su final: el ministro de trabajo, Alami Manfor, ha sido el último en desertar. De todos modos, los apoyos externos de Gaddafi siguen siendo importantes, tales como Irán o Venezuela, sendas potencias petrolíferas y enemigos de Estados Unidos lo que dificulta aún más la solución del conflicto. Por otro lado, los bombardeos a la residencia del coronel libio y la muerte de sus familiares le están convirtiendo en símbolo de resistencia ante el imperialismo como ya le ven en algunos Países árabes. Incluso Ecuador se ha manifestado en contra de la intervención de la OTAN (no debemos desmerecer la opinión ecuatoriana puesto que es el único Estado iberoamericano que forma parte de la OPEP –Organización de Países Exportadores de Petróleo- junto a Venezuela, controlando entre todos los Países miembros el 40% de la producción mundial de petróleo). Estos apoyos pudieran activar un movimiento de repulsa internacional si no se acaba pronto con Gaddafi.

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